Metro: Chueca (Línea 5), Gran vía (Línea 1, 5).
Horario: L-D de 22 a 5
Valoración OF: 7/10
Crítica:
En el centro de Madrid y a solo unos pasos de la plaza de Chueca, se encuentra el bar Polanas. Si no te intimidan el par de gorilas de su puerta y eres un fan incondicional de Raffeala Carra, aseguro que encontrarás en este local de pseudo-ambiente la mejor pachanga española.
A las 03:00 de la mañana, hora punta en la ciudad, el Polanas se convierte en un instructivo documental de National Geographic. Desde el observatorio de la segunda planta- que hace, a su vez, de zona de fumadores e inmejorable escaparate- se puede ser testigo de las maniobras de cortejo de los machos betas (coloquialmente llamados heterosexuales) los cuales, agazapados entres su manada de amigos gays, acechan a las féminas enfervorecidas por el musicote ochentero y frustadas por no ser el centro de atención de la testosterona reinante en la pista.
Sin duda, este bar- con espectáculo "erótico festivo" incluido (no recomendable para machos beta) ha conseguido ser todo un clásico madrileño. Así, tras un par de aderezos etílicos, te dejas llevar por el ritmo y frenesí del típico chiringuito playero, convirtiéndose, en pequeñas y separadas dosis, altamente recomendable en la dieta de cualquier amante de la noche.
A las 03:00 de la mañana, hora punta en la ciudad, el Polanas se convierte en un instructivo documental de National Geographic. Desde el observatorio de la segunda planta- que hace, a su vez, de zona de fumadores e inmejorable escaparate- se puede ser testigo de las maniobras de cortejo de los machos betas (coloquialmente llamados heterosexuales) los cuales, agazapados entres su manada de amigos gays, acechan a las féminas enfervorecidas por el musicote ochentero y frustadas por no ser el centro de atención de la testosterona reinante en la pista.
Sin duda, este bar- con espectáculo "erótico festivo" incluido (no recomendable para machos beta) ha conseguido ser todo un clásico madrileño. Así, tras un par de aderezos etílicos, te dejas llevar por el ritmo y frenesí del típico chiringuito playero, convirtiéndose, en pequeñas y separadas dosis, altamente recomendable en la dieta de cualquier amante de la noche.
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